¿Qué es Bettapolis?

Objeto

Lo cierto es que pretendía hacer un blog con un objetivo mucho más definido de lo que finalmente va a ser, al menos, por el momento. Cuando me decidí, la idea era clara, hacer una web con su correspondiente menú que desplegara una serie de apartados entre los que, cómo no, no podría faltar el apartado de servicios, obviamente el más importante si quieres obtener algo de rentabilidad con el blog. Pues bien, llegados a este momento, todavía no tengo del todo claro cómo va a estar configurado ese apartado, así que, simplemente, no existirá, hasta nueva orden claro.

El blog

Respecto al blog, pues bien, nace con la idea de dar cobertura a mis inquietudes personales y, de paso, aportar información que pueda ser de utilidad e interés al que aterrice en él, ya sea de forma casual o intencionada.

¿Por qué bettapolis?

José Luis, te preguntarás, ¿por qué ese nombre tan raro? Bueno, quizás ni yo lo sé al 100%, pero ha ayudado bastante que haya más de dos millones y medio de Garcías en España y que José Luis precisamente no sea un nombre de lo menos común. Confieso que me ocupó más de una semana decidirlo, y durante ese tiempo pasé por todo un proceso de reflexión en el que llegué a tener una lista de candidatos de más de 60 nombres con combinaciones posibles. Algunos se cayeron porque simplemente el dominio.com ya estaba cogido, otros porque me sonaban mal, otros porque no decían nada que pudiese relacionarse ni con la temática ni con lo que quiero transmitir en el blog, y finalmente, otros intuyo que por pura psicología (el tema del “naming” en marketing es un asunto). Al final, me ha salido nada más y nada menos que el palabro Bettapolis, pero bueno, al menos, como se diría en el cine ante una situación más que embarazosa, “puedo explicarlo, no es lo que parece”.

 

Betta. En principio, quise beta con una sola “t” pero la dirección web betapolis.com ya estaba ocupada, así que la opción inmediata era poner dos “t”. Simple, ¿verdad?. El resultado, Betta, que al parecer y tras una ardua labor de investigación en Google, resulta que son una especie de peces de infinidad colores y variantes (los Betta Splenders) y que se caracterizan precisamente por no tener muy buen carácter con sus semejantes de género, o sea, que los machitos alpha no pueden ni verse.

Obviando el asunto anecdótico de los peces, en realidad, Bet(t)a, lo escogí por ser el blog y la idea un proyecto “bet(t)a”, es decir, algo todavía en “modo de pruebas” y en proceso de continuas mejoras y avances. Como sabéis, es como se le llaman a las versiones de los programas informáticos o apps que salen al mercado todavía en fase de pruebas, las versiones definitivas salen una vez corregidos todos los posibles fallos que se detectan en la versión beta.

Por otro lado está Polis, que como casi todo el mundo conoce viene del griego y significa, básicamente y para no enrollarme, comunidad. Este concepto me servía para justificar igualmente un objetivo que pretende el blog y es que sea un lugar de encuentro y un sitio participativo donde puedan aportar cosas todo el que desee y se acerque a él.

Todo junto, bettapolis, al menos a mí, me sugiere una alusión relacionada con el concepto de metrópolis, variedad, diversidad, pluralidad… Po eso, la elección del nombre no es tan casual como pueda parecer, ya que está estrechamente relacionada con la temática a tratar, totalmente abierta, pues como digo, el blog tiene la difícil pretensión de ser además de diverso, participativo. Todo eso el concepto de polis lo resume perfectamente. No obstante, a todo el que le interese el emprendimiento, el marketing digital, la escritura, la motivación, el crecimiento personal y el mundo del social media en general se sentirá como en su casa.